Herbert Diess dejó la dirección ejecutiva del Grupo Volkswagen en 2022, pero a día de hoy su figura sigue siendo una referencia obligada cuando se habla de transformación tecnológica en la industria del automóvil. Fue uno de los primeros grandes ejecutivos europeos en reconocer abiertamente que el enemigo ya no estaba solo en Stuttgart, París o Detroit, sino en California y Shenzhen.
Durante su etapa al frente de Volkswagen (2018-2022), impulsó una de las reconversiones industriales más ambiciosas del continente: electrificación acelerada, desarrollo de plataformas específicas como la MEB y apuesta por el software propio a través de la división Cariad. Pero más allá de los resultados —irregulares en algunos casos—, su legado fue cultural: introducir la urgencia.
“Tesla no es una empresa automovilística tradicional; es una empresa de software que fabrica coches”, advirtió en múltiples ocasiones. Y esa frase resume su pensamiento.
Un diagnóstico incómodo para Europa
Diess fue incómodo para parte del establishment industrial alemán porque verbalizó una realidad que muchos preferían no dramatizar: Europa corría el riesgo de perder liderazgo tecnológico.
“El coche del futuro estará definido por el código”, sostuvo repetidamente. En su visión, la ventaja competitiva no residía ya en la calidad de ensamblaje ni en la ingeniería mecánica —ámbitos donde Alemania era referencia mundial—, sino en la capacidad de integrar software, conectividad y actualizaciones remotas.
Esa transición cultural no fue sencilla dentro de un grupo del tamaño de Volkswagen, con estructuras complejas y fuertes sindicatos. La tensión interna marcó su mandato. Pero su insistencia en acelerar dejó huella.
China como espejo
Si Musk representaba el desafío tecnológico estadounidense, para Diess el verdadero competidor estratégico era China. “En movilidad eléctrica, China es el actor más dinámico y más rápido”, señaló en varias intervenciones tras su salida de Volkswagen.
En 2026, su análisis se ha confirmado parcialmente: los fabricantes chinos no solo dominan la cadena de suministro de baterías, sino que han ganado cuota de mercado en Europa con productos competitivos en precio y equipamiento.
Diess insiste en que la respuesta no puede ser defensiva. “La única forma de competir es innovar más rápido”, afirma. Para él, el debate no es si Europa puede protegerse, sino si puede transformarse con suficiente velocidad.
Del despacho corporativo al ecosistema tecnológico
Tras abandonar Volkswagen, Diess ha orientado su actividad hacia el ámbito tecnológico y de inversión en movilidad eléctrica. Participa en proyectos relacionados con baterías, software automotriz y digitalización industrial.
Su discurso en 2026 es menos institucional y más estratégico. Habla de ecosistemas, de integración vertical y de inteligencia artificial aplicada al vehículo.
“El automóvil será uno de los dispositivos más complejos jamás producidos en masa”, ha señalado recientemente. Y añade: “La ventaja no será del que tenga el mejor motor, sino del que tenga la mejor arquitectura digital”.
Cultura empresarial y resistencia al cambio
Uno de los puntos más interesantes de su reflexión actual es la dimensión cultural. Diess sostiene que el mayor obstáculo para la transformación no es tecnológico, sino organizativo.
“Las empresas centenarias deben aprender a pensar como empresas de diez años”, resume. Esa mentalidad implica asumir riesgo, aceptar errores y acortar ciclos de desarrollo.
Durante su etapa en Volkswagen, intentó introducir ese enfoque en un gigante industrial con más de 600.000 empleados. El proceso generó resistencias, pero también aceleró decisiones que hoy son irreversibles.
¿Visionario prematuro?
Con la perspectiva de 2026, algunos consideran que Diess fue un visionario adelantado a su tiempo; otros creen que subestimó la complejidad política y social de la transformación.
Lo cierto es que anticipó tres tendencias que hoy son evidentes:
- La centralidad del software en el valor del vehículo.
- La competencia estructural de China.
- La necesidad de electrificación masiva como base industrial.
Su salida no frenó esa dinámica. Volkswagen y otros grupos europeos continúan invirtiendo miles de millones en plataformas digitales y alianzas tecnológicas.
Conclusión
Herbert Diess representa la transición del automóvil mecánico al automóvil digital. No fue el ejecutivo más diplomático ni el más cómodo para las estructuras tradicionales, pero sí uno de los que entendió antes que muchos que el sector estaba cambiando de naturaleza.
En 2026, su mensaje sigue siendo claro y desafiante:
“El liderazgo histórico no garantiza el liderazgo futuro. Solo la adaptación lo hace”.
Si quieres, puedo complementar este perfil con un análisis comparativo entre la visión de Diess y la de ejecutivos chinos actuales, mostrando cómo se enfrentan dos modelos industriales distintos.

